Stanley Bert Eisen se crió en una familia pobre y disfuncional de New York , el matrimonio de sus padres nunca funcionó y su única hermana, Julia, dos años mayor, tenía problemas mentales que se traducían en violencia.
En el libro cuenta que un día se quedó solo en el departamento con su hermana, a ella le dio un brote y empezó a darle martillazos a la puerta del cuarto de Paul, que tenía nueve años y estaba adentro de la habitación, ua escena digna de Jack Nicholson en "El resplandor".
Cuando ya había roto parte de la puerta y estaba en condiciones de alcanzar a su hermano, Julia murió, cuando llegaron, los padres encontraron a Paul llorando, pero cuando él les contó lo que había pasado, le pegaron y le echaron la culpa, amenazándolo con llevarlo a un psiquiatra.
Stanley nació con una malformación llamada microtia: en lugar de la oreja derecha tenía un muñón. “Pasé a ser un objeto en vez de un crío, no eran los niños los únicos que se me quedaban mirando. Los adultos también lo hacían y eso era aún peor”, escribe el cantante de 69 años en el libro.
“La gente me hablaba y a veces no escuchaba nada, se burlaban de mí, fue una situación muy difícil que me condicionó durante muchos años”
En 1965 vio a Los Beatles en el programa de televisión de Ed Sullivan y se iluminó: “Esa era mi tabla de salvación, aquel era el vehículo del que podía servirme para salir de la miseria”. Se compró una guitarra y empezó a estudiar.
Conoció a Gene Simmons, judío como él, pero de mejor posición social, juntos reclutaron a Peter Criss y Ace Frehley: en 1973, Kiss salió a los escenarios.
El sello que los editaba, Casablanca Records, estaba al borde de la bancarrota cuando su manager, Bill Aucoin, tomó dos decisiones cruciales para la carrera del grupo: editar un disco en vivo y poner en marcha la industria de merchandising más rentable de la historia del rock.
En el grupo los vínculos siempre fueron conflictivos, alguna vez Stanley calificó a Criss y Frehley de “nefastos profesionales”, “vagos”, y en el caso del baterista, “mal músico” además, ellos dos se drogaban mientras que Stanley y Simmons, que también tuvieron numerosos cortocircuitos entre sí, siempre se jactaron de ser rockeros limpios.
"Soy el producto de muchas cosas que mezclé: Sam Cooke, Robert Plant, Steve Marriott… Con la prioridad de respetar siempre a los espectadores y ofrecer un gran espectáculo, así que ¿Por qué no? Alguien puede sustituirme”.

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